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Talleres (Componentes)

Componentes de la paz

 

Hacer dos letreros que respondan a las formas en que manifiesta la paz y conforme sé esta exponiendo lo siguiendo hacer referencia continua a estos letreras

 La Paz es uno de los frutos de la presencia del Espíritu Santo en la vida de las personas y las comunidades (Gal 5,22). Una de las formas en que se manifiesta es la capacidad para sentir compasión por los otros, es decir, la habilidad para percibir sus emociones y necesidades como propias. La segunda forma en que la paz se manifiesta es como la capacidad para manejar la ira provocada por una ofensa, renunciando a la venganza y haciendo un esfuerzo por entender las emociones aflictivas y las necesidades no satisfechas que llevaron al ofensor a actuar del modo que lo hizo. 

A continuación se presentan 2 ejemplos de personas que supieron responder con pensamientos y acciones de paz a las terribles condiciones de violencia que les rodeaban. Se trata de personas que no solo renunciaron a la venganza, sino que, además, se atrevieron a comprender a sus agresores y a interceder a favor de ellos.  

Puede  darse una copia de estos textos a cada participante del taller para que reflexionen de manera individual sobre ellos y luego compartan sus pensamientos en pequeños grupos o en una sesión plenaria 

“Personas como Elly Hillesum que supo mantenerse solidaria con el prójimo pese a verse sometida a las aberrantes condiciones de un campo de concentración alemán. En el diario que escribía hizo constar lo siguiente: 

No me asusto fácilmente, no porque sea valiente, sino porque sé que trato con seres humanos y debo esforzarme por comprender sus actos. Lo que realmente importa en lo que me ocurrido esta mañana no es que un funcionario de la GESTAPO, exasperado, me haya increpado a gritos, sino que yo no me haya enojado y que, por el contrario, haya procurado  comprenderlo a él y hasta me hayan entrado ganas de preguntarle: ¿Fuiste infeliz cuando eras niño? ¿Te ha dejado la novia? Sí, el chico tenía un aire atormentado, un aire de víctima, estaba triste, parecía indefenso ¿Por qué no me habré ocupado de el en aquel mismo momento? Se que cuando los jóvenes se sienten desdichados se convierten en un peligro para los demás”. 

La siguiente plegaria se encontró en el campo de concentración de Ravensbruck, donde murieron 92,000 mujeres y niños. Fue escrita en un papel de envoltura y encontrada cerca de un individuo muerto. 

Señor, acuérdate no sólo de los hombres y mujeres de buena voluntad, sino de aquellos de mala voluntad: pero no solo te acuerdes del sufrimiento que nos han inflingido; acuérdate de los frutos que hemos dado gracias a ese sufrimiento – nuestra camaradería, nuestra lealtad, nuestra humildad, el valor, la generosidad, la grandeza de corazón que han salido de todo esto- y cuando estas personas lleguen al juicio, permite que todos los frutos que nosotros hemos dado sean su perdón.